martes, 19 de agosto de 2008

Horizontes


Escribo estas pocas líneas una tarde lluviosa de agosto, para mi y para todo aquel que por una vez al menos, abandonó su tierra; quedando atrás la bendición de la madre, los llorosos ojos del hermano y adelante la nada, el horizonte. Los que exhaltados apostamos por un, ya cierto, ya ilusorio, mejor puerto de abrigo y al pasar de los años nos sorprendemos viendo llover tras la ventana.

Mientras escucho el sentido canto de Jean-Jaques Goldman confundido con el golpe insistente de las aguas advierto que ya lo he vivido:

Puisque ta maison
Aujourd´hui, c´est l´horizont

Hacia la noche posiblemente lea de nuevo los versos de aquel poeta que me heredo la fuerza por no decir la furia:

Yo soy un hombre del sur
polvo, sol, fatiga y hambre
hambre de paz y horizontes
hambre

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