lunes, 11 de agosto de 2008

De los cuadernos de Salvador Elizondo


La semana pasada recibí el número de agosto de Letras Libres. Un fragmento de mi descanso dominical lo emplee en la lectura del ejemplar. Por la felicidad que me provocan, comparto aquí unas líneas de Salvador Elizondo.

(Abro un paréntesis: Letras Libres, en un país como el nuestro que se engolosina en la derrota, es una anomalía. Y lo es porque se trata, reto a que se me demuestre lo contrario, de la mejor publicación latinoamericana en su género. Compensa saber que apaleados, como salimos, en justas deportivas y en otros terrenos; en materia de revistas literarias, gracias a Letras Libres, se nos pueda medir con los mejores y cantar victoria. Entre mis pocas vanidades se encuentra ser suscriptor de esta publicación desde su fundación. Me resulta incomprensible el ninguneo que la revista dirigida por Enrique Krauze ha tenido en un espectro de nuestra intelectualidad. Allá ellos. Más tarde que temprano, y a toro pasado, se darán cuenta del error, y claro, y como siempre, cuando esto ya no importe.)

Algo de lo que soy es resultado de mi trato con la inteligencia de Salvador Elizondo. Desde su estrella sigue alumbrándome sendas. Su viuda, la fotógrafa Paulina Lavista, ha concedido a Letras Libres la primicia en la publicación de fragmentos de los Cuadernos donde Elizondo, a manera de diario, registró sus impresiones. Reproduzco ahora algunas de ellas.

JUÁREZ: “(Miércoles 26 de abril de 1972)… era un ser lamentable en la medida en que carecía de la virtud más alta que hubiera podido o debido tener: la clemencia. La grandeza de Juárez es la del rechazo de la más alta posibilidad de ejercicio moral que le es dada al hombre: la de perdonar, la de no castigar, la de olvidar y seguir. Con la muerte de sus enemigos, una muerte que él podía haber evitado, su memoria se envilece, porque la vida vale más que el derecho ajeno y porque toda ley –si en ella se escuda su rigor- que obliga a matar a los hombres debe ser desobedecida hasta la muerte, pues, por encima de todo derecho, lo primero que hay que respetar es la vida… La vida de un criminal vale tanto como la de un santo en la medida, solamente, en que ambas son vidas humanas y no hay todavía manera de saber si la vida es un don o un castigo.”

PAZ: “(Sábado 10 de febrero de 1973)… Octavio me repitió los elogios de mi libro que le había hecho a Montes de Oca. Que mi libro era el mejor del año. Lo que no sé es de qué año”.

BORGES: “(Domingo 9 de diciembre de 1973) Ayer fue la grabación del programa de TV con Borges. Fue una experiencia muy interesante para mí porque fue la primera vez que hablé con Borges –en términos estrictamente profesionales… Es la primera vez que veo a un escritor absoluto. Debería anotar todos los detalles… Un ciego imaginó a la mujer más bella, otro a la más sensual. Borges, a la más interesante, a pesar de que no le interesan las mujeres, y también es ciego.”

1 comentario:

El Homo Rodans dijo...

adoro a elizondo, sobre todo su faceta de traductor (sr testé) coincido con usté, letras libres es un lujo y una necesidad en la intelectualidà mexicana. yo las leo en las bibliotecas publicas porque soy prole y no me alcanza pa darme esos lujitos.

un abrazo maese!