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martes, 10 de mayo de 2011

Dar gracias



Los que vivimos en frontera, nos contaminamos, por lo bueno y por lo mano, de costumbres ajenas. En mi caso, la que más atesoro es la celebración de Thanksgiven. Me gusta desde su nombre: Dar Gracias. Algo que de común se nos olvida.

Los siguientes renglones son de don Armando Fuentes Aguirre, Catón:

He recogido la primera nuez caída del nogal y la he puesto a los pies de la Señora en un sencillo altar de la iglesia de Potrero.

La gente del campo sabe que todos los dones de la tierra vienen del cielo, por eso al cielo piden la bendición de la cosecha, y al cielo la agradecen. En la ciudad nosotros nos olvidamos de pedir, y más aún, nos olvidamos de agradecer. Quien sabe cúal de los dos olvidos sea más culpable.

Cosa muy pequeña es una nuez, pero en ella cabe todo el misterio de la vida. Muy pobre ofrenda para la Señora es una nuez, pero va en ella toda mi acción de gracias por el regalo de vivir.

Y con ello quiero dar cumplidas gracias a Antonio Saravia por otorgarme el lujo de su amistad y, no menos importante, soportar la mía.

a.a

viernes, 15 de octubre de 2010

La otra historia de México: Díaz y Madero



Hay una entrañable hidalguía en los empeños de don Armando Fuentes Aguirre, Catón; da cuenta de ello los tres libros que bajo el título genérico La otra historia de México ha venido escribiendo, Díaz y Madero, La espada y el espíritu, el más reciente de la saga.

El propósito del libro se inscribe en la órbita de las tareas revisionista de la historia patria. Catón, sostiene:

El relato oficial de la historia de México ha sido una galería de estatuas marmóreas o broncíneas. Como en las películas de vaqueros, en esa mentirosa relación los héroes son perfectos, incapaces de todo asomo de maldad, y los villanos aparecen como réprobos sin posible salvación, condenados eternamente al basurero de la Historia… Por eso me propuse escribir una versión distinta de su pasado, alejada de la historia paraestatal, tan deformada y llena de falsedad y ocultaciones.

En ese sentido, la Historia trabajada por Catón aspira a ser puente de reconciliación entre los mexicanos y no, como ha venido siendo, motivo de encono. Basta ya de liberales contra conservadores, hispanistas versus indigenistas, Madero enfrentado a Díaz.. Encomiables todos en sus episodios de grandeza; reprobables todos en sus momentos de abyección. Admirar la generosidad y el valor de Madero no tiene por qué desdorar los éxitos de Díaz, de quien Catón destaca “el supremo patriotismo de la renunciación”.

La más noble aspiración del licenciado, maestro y periodista coahuilense puede resumirse en un enunciado: “Amar a México en su verdad”. Sabemos que esa verdad abunda en molicie y fechorías hasta el punto de erizarnos los pelos. Conviene recordar que respecto de su entrañable Buenos Aires, Borges escribió: “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”.

Finalmente, escribir de un modo claro y entretenido es un signo de cortesía que los lectores le agradecen a Catón; él presume de cuatro, sospecho que son muchos más.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Una de vaqueros



Ante las incesantes fruslerías del verano, soy de los que prefieren pertrecharse en casa y sintonizar canales que exhiben las así llamadas películas clásicas. Por ejemplo, tengo para mí que el cine de Billy Wilder es superior al de cualquiera de esta hora.

A quien se quiera ahorrar, por decir algo, la última masturbación mental de Robert Rodríguez, lo invito a que pruebe con una de vaqueros.

Lo siguiente se lo leí a Catón:

En 1853 había en las planicies de América del Norte 60 millones de búfalos. Después de 30 años quedaban sólo 3 mil. El hombre blanco hizo una bárbara matanza de esos hermosos animales. Los masacró para ganar dinero, sí -2 dólares por cada piel; 50 centavos cada lengua-, pero sobre todo como política oficial para aniquilar el principal medio de subsistencia del piel roja, y de ese modo acabar también con él. Ahora, sin embargo, el bisonte americano es objeto de cuidados para evitar su desaparición, y la cultura de los pueblos nativos se estudia con respeto. ¿Dónde aprendí eso? En una película del Oeste, claro. Siempre he creído que en la lectura y en el cine se aprende más que en las escuelas. La película que digo es inquietante. Se llama "The Last Hunt", de Richard Brooks, y en ella aparece Robert Taylor en un papel insólito, de villano, con Debra Paget y el inglés Stewart Granger, cuyo nombre real, dicho sea entre paréntesis, era James Stewart. Soy gran aficionado a las películas llamadas de vaqueros. En ocasiones me desvelo viendo uno de esos viejos filmes en la televisión. Para justificar tan inofensivo gusto no necesito recurrir a Borges, quien consideraba que los westerns son la única forma de literatura épica que sobrevive aún. Épicos son, en efecto, aquellos prodigios del cine que se llaman "Duel in the Sun", de King Vidor; "Red River", de Howard Hawks; "Winchester '73", de Anthony Mann; "High Noon" ("La hora señalada"), de Fred Zinnemann; "3.10 to Yuma", de Delmer Daves; "Shane", de George Stevens, hasta llegar a "Dance with Wolves", de Kevin Costner, para no mencionar la obra seminal del género, "Stagecoach" ("La Diligencia"), de John Ford. Rituales, igual que el teatro kabuki, esas películas están sujetas a un canon. No se someten a la realidad: la imagen que proyectan de la vida en el oeste americano está muy lejos de ser verdadera. En otros años, cuando queríamos significar que algo era mentira, decíamos: "Mejor cuéntame una de vaqueros". Pero las películas de vaqueros, tanto las más elementales como las más complejas, se basan siempre en un hondo ideal humano: el triunfo del bien sobre el mal. En estos sombríos tiempos que vivimos, cuando la oscuridad parece dominar sobre la luz, ver una buena película del oeste es una humilde forma -candorosa quizá, pero efectiva- de mantener aunque sea un resplandor pequeño de esperanza. Si por el miedo que nos invade renunciamos a la fe, con ella lo perderemos todo. Sitiados como estamos por la inseguridad, no olvidemos que, pese a todas las evidencias en contrario, el mal nunca prevalece sobre el bien. Aunque parezca ingenuidad decirlo, al final siempre acaban por triunfar los buenos. ¿Dónde aprendí eso? No en la Historia, que en el fondo es tan mentirosa, sino en las películas de vaqueros, que en el fondo son tan verdaderas...
A la lista de Catón añadiría Los imperdonables, de Clint Eastwood, no sólo una destacada pieza del western sino una de las mejores películas en la historia del cine.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El adúltero

Era la reunión de fin de año, en el domicilio del matrimonio Hinojosa - Deándar, el notario Albino Salinas preguntó sobre el autor, de los leídos en el año en el Círculo, del que guardaba particularmente recuerdo.

No medité tanto la respuesta y conferí a mi comentario un aire de naturalidad. Onetti, sin duda. El centenario del uruguayo fue un buen pretexto para revisitar su obra. En mi memoria no se apaga la miseria de sus personajes cariacontecidos y terribles. De manera que no olvido ese estilo seco, casi cruel, pero altamente literario.

Entre las actividades que Mario Vargas Llosa desplegó en la pasada FIL de Guadalajara se cuenta la presentación de El viaje a la ficción. El ensayo donde el peruano aborda la vida y obra del creador de Santa María. En esa ocasión Vargas Llosa recordó las circunstacias en las que coincidió con Onetti en San Francisco. Aquella vez hablaron de sus partìculares hábitos de escritura; mientras que el primero se autoimpone el ejercicio de escribir todos los días; el segundo sólo lo hacìa cuando se sentía impelido; Onetti expresó tal diferencia en estos términos: Mario estaba casado con la literatura; él, en cambio, mantenía con ella relaciones adúlteras.

***
Intercambios: Se lo leí a Catón: "Los mexicanos decimos "gis", vocablo de origen español, vía el latín; y en España se dice "tiza", palabra mexicana con raíz del náhuatl".

viernes, 24 de octubre de 2008

El loco de Macuspana


Personita blande su libretica y…

- ¡Ya sé!
- ¿Ya sabes qué?
- La identidad de “El loco de Macuspana” ¿Es el Peje, verdad?
- Oui.
- ¡Te la bañas! (Pese a sus altos estudios, Personita adora decir frases de ese calibre.)
- ¿Macuspana?
- Enclavado en la región de la Sierra, es uno de los 17 municipios de Tabasco, cuna de tu mesías. (Entre los errores de Personita se cuenta su devoción por el Peje.)
- No deberías llamarle así. Tienes que reconocer que es un líder.
- El jefe de cualquier gavilla también es el líder de la misma. ¿Qué de bueno hay en ello?
- Como sea, eso de “loco”…
-No soy el único que lo piensa. (Le acerco el editorial del día de Catón.)

…Alguna buena cualidad ha de tener López Obrador, pero la oculta cuidadosamente. Su talante –y ahora también su aspecto- es el de alguien instalado en la locura. No es posible vivir diciendo a todo: “No, no, no”. .. AMLO asume otra vez su eterno rol de víctima engañada, y se dispone de nuevo a realizar acciones “de resistencia civil” que de civiles nada tienen… Su actitud es irrazonable, por no decir que demencial. El propio PRD la condena, y algunos de sus miembros llaman “esquizofrénico” a López Obrador. Lo cierto es que AMLO necesita un pretexto para mantenerse en la punta del grito. Eso es lo suyo: el grito; no el diálogo ni la negociación. Y es que su fin verdadero no es esta reforma, ni otra alguna. Su objetivo final es el poder; hacerse del país e imponer en él su régimen personal. Para eso debe mantenerse en los reflectores. Y el único modo de lograrlo es esta constante oposición a la que nada satisface. El propio PRD se ha dado cuenta ya de esa insania…

- Piensa en esos comentarios, remato, la próxima vez que le otorgues una genuflexión. (Personita abre su libretica. Garabatea.)

a.a

miércoles, 22 de octubre de 2008

El parto de los montes



“Parturient montes, nascetur ridiculus mus. La frase, nos recuerda Catón en su editorial de hoy(*), pertenece a Horacio; viene en su epístola a los Pisones. Significa: Parirán los montes , y nacerá un ridículo ratón. Alude a cierta fábula de Fedro según la cual una montaña quedó embarazada"… Tempestades, temblores de tierra preludiaron el parto del monte. Contrariando todas las apuestas aquellos espectaculares despliegues no arrojaron un coloso sino un humilde ratoncito.

La asaz manoseada reforma petrolera llegó a consenso. Los acuerdos que pactaron las partes enfrentadas no satisfacen por completo a nadie. Les quedó enana y patizamba. Tanto pujir de montes para parir un ratón.

“Esta cercano el día –sostiene Germán Dehesa, también en su editorial de hoy- en el que veremos que la traída y llevada Reforma no sirve para maldita sea la cosa. Entonces nos preguntaremos ¿de quién fue la culpa?, ¿de quien estuvo friegue y friegue amenazando con alzamientos populares y resistencias pacíficas? O de aquél que permitió sin pestañear que lo amenazaran e insultaran un día y el otro también. Ya sabrán que me refiero a Felipe Calderón.”

Cambiando el tema, cuando muera la tarde encaminaré mis pasos a la Baca Calderón para apreciar, uno más de los eventos del FIT, el anunciado show de peluquería "Sienta la cabeza". Más tarde, y si hay tiempo, revisaré lo nuevo de Terry Guilliam. Ya les contaré.

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(*) Para estas y otras entradas de Blog, salvo mención en contrario, las editoriales que señale provienen de Reforma, el periódico que suelo leer.

p.s. Por cierto, me retiraba de la boutade española, en la Baca Calderón, cuando pillé a Personita comiendo tacos de caballo.

a.a