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lunes, 9 de agosto de 2010

Descanso dominical



Ayer buscaba en el El País semanal la Zona fantasma de Javier Marías; no la encontré, pero dí, en cambio, con un buen artículo sobre las cícladas y otro sobre las simpatías fílmicas de algunas personalidades.

No menos grato fue enterarme en el suplemento cultural de Milenio de un nuevo libro donde se recogen cartas inéditas de Cortázar.

En Babelia, Carlos García Gual lista las que considera grandes novelas históricas.

miércoles, 13 de enero de 2010

3 días en la Huasteca Potosina



31 de diciembre de 2009. El problema con los lugares de atractivo natural es el hospedaje y la comida. Recuerdo cuando hace años me desplacé a Angangueo; al bajar del cerro, santuario de las Monarcas, tenía tanta hambre que comí lo que había (y lo que había mi memoria ha querido olvidarlo). Eso no ocurre en la Huasteca Potosina. Una cadena de hoteles boutiques llamados Huasteca Secreta provee hospedaje confortable y buena mesa. El Meco (donde aparezco en la foto) es una de las tantas del circuito de cascadas del lugar. Con ese torrente y ese azul imposible como fondo cerré el año.

1 de enero de 2010. No me levanté de la cama. Me leí de un tirón Muerte Parcial de Juan Villoro y comencé la lectura de Cielo de invierno de Luis González de Alba. Una cita del primero fue déjà vu: “cuando las cosas empeoran, yo mejoro”.

2 de enero de 2010. Visité Xilitla. Es un pueblito enclavado en la serranía; es por ello que de lejos es admirable pero de cerca decepciona. Como sea, es el punto obligado si se quiere visitar Las Pozas, lugar elegido para una de sus residencias por el excéntrico y acaudalado escocés Edward James. Lo delirante de las construcciones, confundidas con la vegetación local, destaca por extraordinario.

Aprendí una palabra: “Peristilo”, el diccionario la define como lugar rodeado por columnas; y era el nombre del restaurant donde comí un filete de pecado a la mantequilla con nieve de frutas del bosque.

He dejado para el final lo grabado por James en lo que ocasionalmente fue su morada: “Mi casa tiene alas, y a veces, en la profundidad de la noche, canta…”

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Pantanos de Centla



Pasada la navidad, en compañía de Mamá, Lorena y Rubén visité Pantanos de Centla. Tomamos la carretera que va de Villahermosa a Frontera; rebasados unos 80 kilomentros alcanzamos la, por el volumen de su descarga, cuenca hídrológica más importante de mesoamérica. Esos humedales, filtro natural de las aguas dulces que van al mar, que en esencia toman parte del municipio que les da nombre, más algo de Jonuta y Macuspana, abarcan poco más del 12% del territorio tabasqueño y por su incuestionable importancia en 1992 fueron declarados Reserva de la Biósfera.

De suave belleza resultaron los dos o tres canales que recorrimos en lancha e imponente, esa es la palabra, la bifurcación conocida por los lugareños como 3 brazos; el punto donde confluyen los ríos San Pedro, Grijalva y Usumacinta.

Cualquier amante de la flora y fauna tendrá un festín: abundan reptiles de la región como la iguana y el garrobo; quelonios sin los cuales tabasco no se entiende: pochitoques, hicoteas, guaos; diversas garzas y cormoranes (el pato buzo de nosotros los chocos) y mucho más. Mi ignorancia en la materia acorta este párrafo.

En esa abundancia que se antoja infinita no es difícil ser feliz; sin embargo, por razones que atribuyo a mi salvaje corazón pensé en como el amor a un mismo tiempo golpea y acaricia; recordé unos versos de Gorostiza que desde hace años me acompañan. Cito de memoria:

Tiene el amor feroces galgos morados
pero también sus mieses
también sus pájaros

viernes, 21 de noviembre de 2008

En la capilla de Rothko



La escultura del obelisco trunco de la que hablé hace unos días es obra de Barnett Newman y fue eregida a la memoria de Martin Luther King.



a.a

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Houston


Aprovechando el puente de noviembre veinte me integré a un contingente, conformado por Mariana, Tony, Robert y el que escribe, con la intención de viajar a Houston.

Salimos el sábado a mediodía, poco más de dos horas nos tomó cruzar el Puente de Colombia, la duración del cruce en los puente internacionales de Nuevo Laredo se anunciaba mayor, entrada la noche alcanzamos los límites de la ciudad bautizada con el apellido del estadista y soldado estadounidense que en 1836 forzó a Santa Anna a firmar el Tratado de Velasco, concediendo la independencia de Texas.

En Houston una pareja de amigos, española ella, peruano él, fueron nuestros anfitriones. Platicamos un poco sobre literatura y música peruana en lo que bebíamos pisco sour. (Ainhoa y Gian Carlo, por vuestra gentileza: gracias totales.)

El domingo por la mañana visitamos la capilla de Rothko. Se encuentra en una zona apacible y arbolada de la ciudad. Es solaz y discreta. Lo primero que llama la atención es una escultura de un obelisco trunco dentro de una pileta. Una vez dentro del recinto diseñado en forma octagonal se pueden apreciar los catorce cuadros en gran formato con colores que van del púrpura al negro pintados ex profeso para el lugar; diseñado para la meditación y el ejercicio espiritual.

Mark Rothko (1903-1970) nació en Letonia pero vivió la mayor parte de su vida en los Estados Unidos. Privilegió las formas rectangulares y el protagonismo del color en sus trabajos. La depresión y alcohol lo condujeron al suicidio.

La noche del domingo asistimos al concierto que Madonna ofrecía en el Minute Maid Park, en el downtown. La reina del pop aún luce like a material girl. Su más reciente trabajo acredita su facilidad de adaptación a los caprichos de la moda musical. De su carrera rescataría aquel cd suyo bajo el nombre de Ray of Light. El estadio abarrotado y las grandes filas para los consumos de alimentos y bebidas y compras de souvenir me llevan a dudar si la tan pregonada crisis global es de carácter económico o de otra índole.

a.a