lunes, 15 de junio de 2009
Paco Calderón resume el asunto
(Dando un click sobre el cartón se amplifican letras e imágenes; o bien, consúltese el sitio de Paco Calderón.)
jueves, 11 de junio de 2009
Temporada de caza para el león negro

Tryno Maldonado cometió la audacia de someter el manuscrito de Temporada de caza para el león negro al escutinio de Sergio Pitol; para sorpresa nuestra, y fortuna suya, consiguió el entusiasmo de tan distinguido autor.
Esa novela, no exenta de trama gay, narra la antesala del salto al vacío de Golo, un tipo que coge y ladra.
a.a
lunes, 8 de junio de 2009
Se apagó un foco

Con tristeza me entero del fallecimiento de Alejandro Rossi. El realizador Arturo Ripstein expresó así su pesar por la muerte del escritor y filósofo: "Se apagó un foco, en un país de pocos focos".
Le conocí en Monterrey, en una charla que dio a propósito de las tareas de José Gaos. De manera que puedo dar fe de su talento como conversador; calidad que le procuró las amistades de eminencias como Octavio Paz y Juan García Ponce.
De Rossi aprendimos, y eso acaso justifique una existencia, que no hay empeño literario pequeño.
a.a
viernes, 5 de junio de 2009
El resistente selectivo

Es inelegante hablar mal de los difuntos: de mortuis nil nisi bene; pero también es sabido que el que calla otorga. Mario Benedetti no fue ni con mucho el gran escritor que sus adoradores suponen; más grave, no fue el tenaz resistente a las dictaduras en que lo están erigiendo. Fue un resistente, correcto; pero un resistente selectivo como nos lo recuerda Fernando Savater:
Sin duda, el escritor fue militante contra la dictatorial junta militar de Uruguay y padeció persecución y exilio por ello. Pero por el contrario apoyó con entusiasmo a la mucha más longeva dictadura de Cuba, tomó posición contra Heberto Padilla en el inicuo proceso inquisiorial contra éste (que abrió los ojos a muchos intelectuales sobre la catadura del régimen de Castro), tildó de «homosexuales» a los disidentes de la isla -por lo visto ser homosexual le parecía un delito punible, como a las autoridades cubanas- y no perdió ocasión de ensalzar y apoyar al régimen soviético hasta el último día. Cuando a finales de los años ochenta del pasado siglo celebramos en Valencia un Congreso de Escritores por la Libertad, conmemorando el que medio siglo antes tuvo lugar en la misma ciudad durante la guerra civil, lo denunció como una maniobra de la CIA porque en él se dio la palabra a disidentes de las felizmente moribundas dictaduras comunistas que contaron lo que habían padecido en ellas... sufrimientos y abusos que él, también víctima de una dictadura, hubiera debido comprender mejor que nadie.
No digo que Mario Benedetti no fuera un «resistente»: pero fue un resistente. selectivo. Y me parece preocupante que algunos esgriman su nombre como emblema de resistencia, mientras que los de un Czeslaw Milosz, Soljenitszin, Jan Patocka o los disidentes cubanos, algunos aún encarcelados por delitos de opinión -que resistieron a las dictaduras de las que fue apologeta y cómplice Benedetti- son mirados con recelo o permanecen en el olvido. A veces parece que cierta izquierda se porta con sus intelectuales como muchos jerarcas de la Iglesia católica con los curas pederastas: encubriendo o minimizando sus fechorías.
Ese doble rasero de Benedetti es imposible dejar de señarlo, como lo hizo, entre nosotros, Cristhoper Domínguez Michael:
Era del todo previsible que con la muerte de Mario Benedetti, a sus 88 años en Montevideo, se expandiese un agudo brote epidémico de cursilería. No podía ser de otra manera, pues fue Benedetti el creador, junto con los músicos que lo popularizaron, de un cancionero llamado a persistir en la memoria de sus miles y miles de lectores y oyentes, un público que asociaba su nombre a los viejos valores cristianos del amor y de la solidaridad que el escritor uruguayo renovó al envolverlos en el aroma de la informalidad, el coloquialismo, la vida cotidiana y la lucha revolucionaria.
...
A su oferta no le faltaría, después, casi nada para monopolizar el sentimentalismo de su tiempo: ni el patrocinio de la nueva iglesia que oficiaba en La Habana, ni la avidez simoniaca de quienes encontraron una mina de oro en esa feligresía, ni los mártires apropiados, desde Ernesto Guevara a Roque Dalton. Alimentó Benedetti, además, a la religión revolucionaria sin los escrúpulos de conciencia que sufrieron otros escritores de izquierda, a la vez más cínicos y más sofisticados que él, como Pablo Neruda o Gabriel García Márquez.
Leer a Benedetti y pensar en lo que él significó no deja de ser un trago muy amargo, pasarse una película en verdad siniestra: la de la destrucción de la democracia uruguaya, iniciada por los guerrilleros tupamaros y concluida con los abominables crímenes de la dictadura. Con la complicidad de los gobiernos de Washington, los regímenes militares se adueñaron del continente y la historia confirmó el horror pánico que un intelectual como Benedetti, educado por Rodó y su arielismo, tenía por los Estados Unidos.
...
Los biógrafos de Benedetti hacen algunos esfuerzos (no muchos, ciertamente) por disminuir la agradecida servidumbre que caracterizó al escritor uruguayo frente a Fidel Castro y su dictadura, sin mayores estremecimientos, de principio a fin, desde fines de los años 60 hasta los fusilamientos de 2003 y a través del caso Padilla que a Benedetti no lo movió un centímetro. Aquí y allá, sin demasiada convicción, se presenta a un Benedetti áulico recomendándole al dictador que mejore la prensa de La Habana o en pose victorhugoliana desaconsejando, universalmente, la pena de muerte.
Es probable que las páginas más trascendentales de Benedetti no sean sus descripciones de la vida burocrática o sus canciones de amor y desamor, sino aquellas en que retrata la tortura y su horror moral, como ocurre con Pedro y el capitán (1979), su obra de teatro. Es trágico que la validez moral de esa denuncia quede viciada de origen, en su dimensión universal, al confrontarse con la aquiescencia rutinaria de Benedetti ante los crímenes de esa otra tiranía de la que fue huésped frecuente y alto funcionario cultural. A Benedetti le gustaba mucho citar (y a sus biógrafos les gusta repetir, con él y quizá a manera de fianza, la citación) el poema en que Octavio Paz habla de "los otros que me dan plena existencia". Francamente, es dudoso que a Benedetti le hayan interesado "los otros". Amó a los suyos y se felicitó de que fuesen una multitud, una calurosa muchedumbre. A ellos, los confortó con el sentimentalismo que se requiere, a veces, para no pensar
Queda demostrada la catadura moral de Benedetti (en la foto: homenajeado por Chávez). Por lo que toca a su valor literario, no me parece, como ya dije, un autor imprescindible; pero esto último es cuestión de gusto. Habrá quien piense que Benedetti es fundamental en la literatura, pues que lo lea y con su pan se lo coma.
a.a
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miércoles, 3 de junio de 2009
Siete indicadores

Porque la política es de suyo importante como para dejarla en las exclusivas manos de los políticos; leamos lo que Jaime Sánchez Susarrey publicó en Reforma:
(16-May-2009).-
No hay debate. La spotización de la política se resume en una cifra: 23 millones 400 mil spots del IFE y los partidos hasta principios de julio. Los mensajes son superfluos y anodinos. Ya se sabe que prometer no empobrece. Tampoco hay críticas ni denuncias. La Constitución lo prohíbe. Los consejeros del IFE y el Tribunal Electoral se han convertido en pequeños torquemadas. La censura se quiere hacer extensiva hasta en internet. Ni en los peores tiempos del priismo vimos semejantes excesos.
¿Cómo orientar entonces el voto? ¿Qué hay que tomar en cuenta para optar por alguno de los partidos? Enlisto a continuación siete indicadores.
1. ¿Qué proponen los partidos en materia fiscal? Respuesta: no lo precisan. Sin embargo, es un hecho que después del 5 de julio los diputados electos efectuarán una "nueva reforma fiscal". La caída de los ingresos petroleros no deja otra opción. Quedarán atrás las promesas de campaña y se le volverá a cargar la mano a los causantes cautivos, como se hizo en la anterior reforma fiscal. No habrá en esta materia diferencias, porque todos, partidos, gobiernos y clase política, viven de nuestros impuestos.
2. ¿Qué proponen los partidos para crear cuerpos policiacos profesionales y sacar a las Fuerzas Armadas de las calles?
Respuesta: nada concreto ni efectivo. La solución la conocen todos. Se debería avanzar en la creación de una policía nacional única que sustituyera a las policías municipales (360 mil efectivos) y a las estatales (100 mil efectivos). Los recursos, los medios técnicos y profesionales están al alcance de la mano. En lugar de ello se ha optado por la "coordinación" de los cuerpos policiacos federales, estatales y municipales. Es lo mismo que propuso el presidente Zedillo hace 10 años y los resultados son nulos. En suma, no hay responsabilidad ni voluntad política.
3. ¿Qué proponen los partidos en materia de educación pública primaria y secundaria?
Respuesta: nada que ataque el meollo del problema. Los estudios de la OCDE sitúan a México en los últimos lugares. Los estudiantes salen de las escuelas como analfabetas funcionales. Son incapaces, literalmente, de leer y escribir. La situación es compleja pero tiene remedio. La primera condición es terminar con el poder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Habría que fragmentarlo y dar paso a organizaciones estatales. Pero ese camino significa enfrentar a Elba Esther Gordillo y la nomenclatura que la rodea. Y eso es algo que ningún partido quiere ni se propone.
4. ¿Qué plantean los partidos en materia de libertad de expresión?
Respuesta: nada, dejar las cosas como están. Al fin y al cabo, fueron ellos -en particular los tres grandes- los que inscribieron en la Constitución la prohibición de las campañas negativas. No sólo eso. Cercenaron el derecho de los ciudadanos a expresarse en radio y televisión durante las campañas electorales. La censura ya se quiere hacer extensiva incluso al internet. A la fecha, ninguno ha hecho un mea culpa. A la fecha, ninguno se ha comprometido a revisar el artículo 41 que atenta contra el derecho a la libertad de expresión consignado en el artículo 6o. constitucional.
5. ¿Qué plantean los partidos en materia electoral?
Respuesta: nada importante y hay mucho que hacer. Los diputados de representación proporcional deberían desaparecer o, cuando menos, reducir su número de 200 a 100. Los 64 senadores de representación proporcional son una aberración y ocasionan un gasto superfluo. Se debería regresar a la fórmula de dos senadores por cada entidad de la Federación. Pero ningún partido se plantea semejantes cuestiones. Por qué habrían de hacerlo. Su objetivo no es la representación ciudadana, sino el goce de sueldos. En eso coinciden todos. A mayor número de curules, mayor número de huesos que repartirse.
6. ¿Qué proponen los partidos para abaratar el costo de la democracia?
Respuesta: absolutamente nada. Con la cantaleta de que los partidos son organismos de interés público que deben ser blindados contra el dinero del narcotráfico, se asignan partidas millonarias. Para este año 3 mil 600 millones de pesos. Pero la danza de los miles de millones no termina allí. El IFE tiene un presupuesto superior a los 12 mil millones de pesos y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de mil 997 millones de pesos. A los que hay que sumar los presupuestos de los consejos y los tribunales electorales en cada una de las entidades de la República. Tenemos, en consecuencia, una democracia cara e ineficiente. Los verdaderos beneficiados no somos los ciudadanos, sino la partidocracia.
7. ¿Qué plantean los partidos para fortalecer la autonomía de instituciones como el IFE y el Banco de México?
Respuesta: se proponen debilitarlas y someterlas a la férula de los partidos. En el caso del IFE ya lo hicieron. La decapitación de los consejeros fue un ajuste de cuentas. Los resultados están a la vista. El IFE ha perdido credibilidad y se ha convertido en un censor de la vida pública. Respecto del Banco de México las presiones son enormes. Se le exige que se pliegue a los lineamientos del gobierno de la República y se habla, incluso, de una reforma constitucional para modificar los objetivos de la institución. Es una versión light, pero real de la vieja sentencia de Luis Echeverría: la política económica se decide en Los Pinos.
Por quién y para qué votar, entonces. La verdad es que no hay opciones. Habría que mostrar nuestra inconformidad con todos y cada uno de los partidos yendo a las urnas y anulando el voto con una leyenda: ¡Ya basta!
Susarrey tiene razón, no hay propuestas serias; y todos estos partidos sirven para lo mismo: para nada; sin embargo, si nos atenemos al pragmatismo, anular el voto emite un claro mensaje de inconformidad que la clase política desoíra y, por lo demás, favorecerá al o los partidos (dependiendo del estado o municipio varía el coto hegemónico) que cuentan con el voto duro de sus simpatizantes.
a.a
martes, 2 de junio de 2009
¿Por quién votar?

Está flaca la caballada. Por ninguno de los candidatos (as) de mi ciudad me siento representado. Estas muchachas sólo destacan por el exotismo de sus nombres; uno pareciera de teibolera; otro, de leona del circo Atayde.
¿Votar o anular el voto? Descarto la abstención. En el camino de por quién votar me sale al paso una reflexión de Serigio Sarmiento:
"Nunca voto por alguien, siempre voto en contra".
W.C. Fields
¿Por qué partido quiere usted votar? La lista es larga, pero ninguno parece merecer el voto.
Ahí está el PAN de Germán Martínez Cázares, el calumniador que acusa de narcos a sus rivales sin molestarse en presentar pruebas. Es el partido del ex priista y ex perredista Demetrio Sodi que por suerte consigue entrevistas en los partidos de futbol. El de una PGR que hace operativos según el partido del gobernador. El que ha respaldado iniciativas que definen el inicio de la vida en el momento de la concepción y así condenan a la cárcel a las mujeres violadas que pretendan abortar.
Ahí está el PRI, el partido de Arturo Montiel y Carlos Salinas de Gortari. El que se enorgullece de sus estructuras corporativistas, de su control sobre los sindicatos. El que paga votos con despensas y acarrea a los votantes a las urnas. El de retórica populista y gobernantes corruptos. El que después de 71 años de gobierno sólo nos dejó atraso y pobreza.
Ahí está el PRD, dividido y conflictivo. El partido de René Bejarano que postuló a Andrés Manuel López Obrador en el 2006 y avaló su prolongada toma del Paseo de la Reforma. El que cuestiona los fraudes electorales, pero no ha podido tener una elección interna sin cochinero. El que usa sus anuncios en medios de comunicación para promover la imagen personal de su presidente, Jesús Ortega.
Ahí está el Partido Verde, que pretende ser ecologista pero promueve la pena de muerte para conservar su rentable franquicia política. El que en el 2006 lanzó la candidatura presidencial de Bernardo de la Garza mientras por debajo del agua negociaba una alianza con el PRI para respaldar a Roberto Madrazo.
Ahí está el Partido del Trabajo, negocio personal de Alberto Anaya, que ha acogido a López Obrador tras el fracaso en su intento por imponer a sus incondicionales en el PRD. El partido de izquierda que quiso aliarse con el PRI en Nuevo León, hasta que el Peje lo regañó.
Ahí está Convergencia, negocio personal de Dante Delgado, el partido de ex priistas que, al igual que el PT, ha buscado mantener sus prerrogativas acogiendo a López Obrador.
Ahí está Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, cuya función principal es proteger los intereses de la líder sindical.
Ahí está el Partido Social Demócrata, triste remedo del movimiento que encabezó Gilberto Rincón Gallardo y que en los pleitos entre Alberto Begné y Patricia Mercado demuestra que su razón de ser es la ambición de sus dirigentes.
No sólo son los partidos, también el árbitro. El IFE se ha convertido en un simple instrumento de censura y su presidente, Leonardo Valdés, es transportado en helicópteros prestados por gobernantes, como Enrique Peña Nieto, con mayores ambiciones políticas.
Para sostener a estos partidos y al IFE, los contribuyentes estamos aportando este año 12,180.7 millones de pesos, a pesar de que los tiempos de radio y televisión que antes constituían su principal gasto se los tomaron sin pago. Añadamos casi dos mil millones de pesos del Tribunal Electoral federal y una cantidad superior no cuantificada para los institutos y tribunales electorales locales. Lo peor es el dinero que no aparece en los reportes y que se usa para repartir despensas, comprar entrevistas y acarrear votantes.
Ante la hipocresía, el gasto y la corrupción lo lógico sería abstenerse de votar. Millones de mexicanos optarán por esta opción. El problema es que la abstención permite el triunfo de los partidos con mayor capacidad y dinero para acarrear votantes, los cuales son al final los principales interesados en mantener la actual cloaca.
¿Cómo hacer valer mi inconformidad ciudadana? Esa es la pregunta.
a.a
lunes, 1 de junio de 2009
Entrevista con Saviano

Hoy, en la Biblioteca del Multidisciplinario de la UAT, al filo de las 19:00 hrs., con puntualidad inglesa, charlaré sobre Gomorra (la foto muestra una secuencia de la versión fílmica del libro) de Roberto Saviano. En lo que caen las horas y exponga un puñado de perplejidades, comparto esta entrevista que el diario El País realizara al autor italiano.
a.a
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