viernes, 21 de noviembre de 2008

En la capilla de Rothko



La escultura del obelisco trunco de la que hablé hace unos días es obra de Barnett Newman y fue eregida a la memoria de Martin Luther King.



a.a

Quémese después de leerse


La consabida frase de las historias de espionaje en manos de los hermanos Coen toma otro cariz. En esta ocasión los realizadores de No hay lugar para los débiles atacan la realidad en clave cómica. Un ex empleado de la CIA (John Malcovich) escribe sus memorias sin dejar de rumiar su inopinado despido: “¿Cuál trasero no besé?”, es la cuestión. Una de esas mujeres que ya no se cuecen al primer hervor (Frances McDorman) apuesta por reinventarse a través de la cirugía plástica. Pero eso cuesta, entonces habrá que obtener dinero a como de lugar. El amante de aquella (George Clooney) también se refocila con la esposa del primero (Tilda Swinton). El entrenador de un gimnacio (Brad Pitt), es como las chicas Almodóvar de aquella canción de Sabina, un poco listo, un poquitín bobo. En fin, un cortijo de imbéciles; entre ellos juegan a demostrar quién es más tonto.

Si después de leer el párrafo anterior infiere usted que repruebo Quémese después de leerse, se equivoca. He reiterado una y otra vez mi admiración por los Coen. Esta también es la ocasión.

Los días se anuncian mansos en la fría soledad de mi búnker. Escribiré, sin duda. Veré un poco de cine. Leeré otro tanto. Ya les iré contando.

Keith Richards. Es célebre la adicción del guitarrista de los Stone a los barbitúricos. No lo es tanto su agudo sentido del humor. Una muestra: “Nunca he tenido problemas con la droga. Sólo con la policía”.

a.a

jueves, 20 de noviembre de 2008

El error de Madero


Creo que no aporto nada nuevo si menciono que la compañera de Carlos Fuentes, Silvia Lemus, ha venido realizando sucesivas entrevistas misceláneas para canal 22; bajo el nombre de Tratos y Retratos.

En las últimas semanas se han trasmitido la que sostuvo con Friedrich Katz. Cuando veamos la Historia Mexicana sin anteojeras nacionalista se justipreciará la labor que en esa materia ha desarrollado Katz.

La charla fue a propósito de Madero, lo que calza bien en estos días por razones obvias. Da gusto asistir al despliegue de erudición del historiador. Un tema en particular, de los varios tratados, capturó mi atención: los errores de Madero.

Uno de ellos fue no poner a buen recaudo al vicepresidente José María Pino Súarez, recuérdese que ambos son asesinados en el mismo momento, enviándolo a una ciudad alejada del centro. (Entre las opciones barajadas, Katz citaba a Yucatán, seguida del comentario, “su tierra”. Entiendo que Pino Suárez es mi paisano; Tenosique, un municipio tabasqueño colindante con Guatemala fue su cuna. Y de pequeños, los chocos aprendimos a llamarlo “caballero de la lealtad”. Atribuyo el comentario de Katz a la ascendencia yucateca del prócer.) Katz cavila atinadamente que de haber estado separados Presidente y Vicepresidente el magnicidio hubiese resultado improbable, pues Pino Suárez hubiese reforzado el cuidado de su persona rodeándose de un efectivo y leal equipo de seguridad; cosa que no hizo Madero, otro de sus errores.

Como lo ilustra el comentario anterior, los mexicanos, sin importar la esfera social, no tenemos la precaución entre nuestras prioridades. Basta un ejemplo: hubo de imponerse multas para alentar el uso del cinturón de seguridad al conducir. Ahora, cuando queda esclarecido que las causas del avionazo donde perdieron la vida de Mouriño y Vasconcelos fue una mezcla de cuestiones técnicas e impericia, asombra leer lo que Federico Reyes Heroles publicó el martes pasado:

López Portillo compró dos aviones 727 usados que fueron adaptados para viajes intercontinentales, pero sólo se le hicieron las adaptaciones de combustible, no de instrumentos de navegación. Por lo tanto requerían de auxilios para este tipo de trayectos. De la Madrid estuvo a punto de matarse rodeado de funcionarios de altísimo nivel al despegar en una de esas chatarras en Cozumel. Allí se decidió comprar el actual 757, el TP 01, que ya tiene más de 20 años de uso. Cuando De la Madrid decidió la compra le llovieron las críticas. Si a la crítica fácil y al populismo irresponsable le sumamos la necesidad del Presidente y de los altos funcionarios de recorrer el país sistemáticamente, pues nos encontramos ante una encrucijada: necesitamos esa movilidad, esa presencia en todas partes del mundo, pues entonces hay que pagarla.

En la persistencia de ahorros mal entendidos, nos resulta más caro el caldo que las albóndigas. Concluyendo, Madero no fue precavido. Tampoco nosotros lo somos.

a.a

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Houston


Aprovechando el puente de noviembre veinte me integré a un contingente, conformado por Mariana, Tony, Robert y el que escribe, con la intención de viajar a Houston.

Salimos el sábado a mediodía, poco más de dos horas nos tomó cruzar el Puente de Colombia, la duración del cruce en los puente internacionales de Nuevo Laredo se anunciaba mayor, entrada la noche alcanzamos los límites de la ciudad bautizada con el apellido del estadista y soldado estadounidense que en 1836 forzó a Santa Anna a firmar el Tratado de Velasco, concediendo la independencia de Texas.

En Houston una pareja de amigos, española ella, peruano él, fueron nuestros anfitriones. Platicamos un poco sobre literatura y música peruana en lo que bebíamos pisco sour. (Ainhoa y Gian Carlo, por vuestra gentileza: gracias totales.)

El domingo por la mañana visitamos la capilla de Rothko. Se encuentra en una zona apacible y arbolada de la ciudad. Es solaz y discreta. Lo primero que llama la atención es una escultura de un obelisco trunco dentro de una pileta. Una vez dentro del recinto diseñado en forma octagonal se pueden apreciar los catorce cuadros en gran formato con colores que van del púrpura al negro pintados ex profeso para el lugar; diseñado para la meditación y el ejercicio espiritual.

Mark Rothko (1903-1970) nació en Letonia pero vivió la mayor parte de su vida en los Estados Unidos. Privilegió las formas rectangulares y el protagonismo del color en sus trabajos. La depresión y alcohol lo condujeron al suicidio.

La noche del domingo asistimos al concierto que Madonna ofrecía en el Minute Maid Park, en el downtown. La reina del pop aún luce like a material girl. Su más reciente trabajo acredita su facilidad de adaptación a los caprichos de la moda musical. De su carrera rescataría aquel cd suyo bajo el nombre de Ray of Light. El estadio abarrotado y las grandes filas para los consumos de alimentos y bebidas y compras de souvenir me llevan a dudar si la tan pregonada crisis global es de carácter económico o de otra índole.

a.a

viernes, 14 de noviembre de 2008

Ese libro está prohibido

Lo he dicho antes. Lo repito ahora: José de la Colina es un maestro de las formas breves. Para muestra, un botón:

-¿Y el libro ése?
-¡Prohibido!
-Pero si ya no hay censura.
-Prohibido por los lectores, quiero decir.


a.a

jueves, 13 de noviembre de 2008

Una dama sin pudor


Desde la barrera los toros se ven distintos. Y lo que ciertamente para el personaje central de Una dama sin pudor (Irina Palm) debió representar un molesto inconveniente, para nosotros, los espectadores, es un hilarante asunto.

Una mujer ya entrada en años y en carnes, apremiada por agobios económicos, con el agravante de una impostergable próxima intervención quirúrgica de su pequeño nieto, resuelve hacerse de un buen dinero a como de lugar. Lo que uno jamás imaginaría, dado el desastroso estado físico de la señora, es que la fuente de sus ingresos resultase el sexo servicio. Claro, no en el arte del streaptease ni como trabajadora horizontal, que ya no está para esos trotes, sino renovando (añadiendo el elemento del glory hole) la práctica de la masturbación. Si nuestros distribuidores fuesen más mexicanos y menos persignados Irina Palm pudo llamarse, entre nosotros, Una mano amiga.

a.a

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Ceguera


Por una razón que podemos atribuir al misterio, progresivamente, la humanidad va perdiendo la vista. Un grupo de estos ciegos (entre ellos se ha colado una vidente) es concentrado en un galpón. En ese estado de reclusión donde también se da la solidaridad y el amor, no tardarán en reproducir las bestialidades de su vida pasada.

La crítica no le ha sido del todo afortunada, pero cómo resistirse a este film. Sobran los motivos para ver Ceguera. Basada en una novela de José Saramago y dirigida por Fernando Meirelles (el realizador de Ciudad de Dios), cuenta con un efectivo reparto encabezado por Julianne Moore, que todo lo ilumina.

a.a