Mostrando entradas con la etiqueta octavio paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta octavio paz. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de julio de 2013

Vuelta: conversación y lectura



Esta semana, desde su columna para El Universal, Guillermo Sheridan nos recordó que hace quince años se publicó el último número de la revista Vuelta, fundada y dirigida por Octavio Paz.


Para algunos Vuelta fue nuestra escuela. Ahora sabemos que a diferencia de las universidades que administran el saber y el subir, otras instituciones (clubes de lecturas, revistas y tertulias literarias) resultan más eficaces en la formación de lectores (el fenómenos no es nuevo, Gabriel Zaid, cuya firma, junto con la de Paz, fueron las que más colaboraciones aportaron a la revista, nos recuerda que Erasmo, Descartes y Spinoza “rechazaron dar cátedra universitaria. No querían ser profesores, sino contertulios y autores. Frente al saber jerárquico, autorizado y certificado que se imparte en las universidades, prefirieron la conversación y la lectura.”)

Con la lectura mejoramos la conversación y así nutrimos la cultura. La cultura nos hace mejores hombre, por ella y con ella vislumbramos lo más valioso que hay en nosotros; el sentido último de la cultura, sentencia Zaid, es “la revelación, el asombro, las ganas o la furia de vivir, el amor al arte, la pasión de entender, la inspiración creadora, la plenitud personal y colectiva.”

La conversación está en el centro de la cultura y el camino para llegar a ella es la lectura. Camino de doble sentido: la lectura, a su vez, genera conversación. De la lectura individual pasamos a conversar con los demás. De manera que toda conversación tiene un principio inclaudicable: la aceptación del otro. Paz lo dijo mejor:

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia



La conversación tuvo un origen eminentemente oral; con la invención de la escritura su universo se ensancho. La conversación oral (antes de que la técnica permitiera la grabación de la voz para su posterior reproducción) tenía limitaciones de tiempo y espacio: platico contigo aquí y ahora. Con la escritura se vinieron abajo esas fronteras.

La invención de la imprenta expandió los horizontes de la conversación escrita. Gracias a ese prodigio podemos asistir a lo que Gabriel Zaid ha dado en llamar la tertulia invisible, donde los contertulios se reúnen sin necesidad de un lugar y momento de reunión, así el diálogo es posible entre personas dispersas en el tiempo y el espacio. Quevedo, al leer, platicaba con los difuntos.

Vuelta fue una animadora de esas tertulias que tanto vigor dan a la vida cultural. En materia política, Vuelta fue la tribuna desde donde se defendieron ideales liberales y se combatieron los totalitarismos y las dictaduras. Por lo que toca a la literatura, fue el hilo de Adriadna en el laberinto de los demasiados libros: señaló un rumbo. Resumiendo, Vuelta defendió una moral y un gusto literario.

En el año en que Vuelta salió a la luz (1976), el nivel cultural en nuestro país, incluso en el medio editorial, no era el mejor. Como lo ilustra la siguiente anécdota referida por Zaid:

“Cuando se organizó un coctel en la Galería Ponce para presentar el proyecto de la revista Vuelta y buscar patrocinios, llegaron periodistas y fotógrafos; y uno de ellos, que veía atentamente los cuadros, o más bien las firmas, sin encontrar lo que buscaba, preguntó por fin: ¿Cuáles son los cuadros de Octavio Paz?”

Aún no somos una sociedad notablemente culta, pero si algo hemos avanzado es gracias al esfuerzo de empeños culturales como el animado por Paz. Vuelta, decía, nos cultivó y con ello contribuyó a elevar, entre nosotros, el nivel de la conversación. Despedimos la aldea y nos abrimos al exterior; si algo enseña la elegante pedagogía de Paz es que el ombligo no es tan interesante, debemos esforzarnos en ser pares del mundo.

La lectura, también hay que decirlo, propicia la hermandad entre los hombres; de modo que en lo que escribo y usted me deletrea el pacto se ha sellado.

Seguiremos conversando.

domingo, 30 de junio de 2013

Hora cumplida


Promediaba 1985 y desde las páginas de su revista, Vuelta, Octavio Paz publicó un ensayo titulado Hora cumplida (a manera de adelanto de lo que sería el libro Pasión Crítica) donde diagnosticaba la situación  del PRI en ese entonces. Ese partido, aunque con otras siglas,  había  nacido en 1929,  ideado por el general Plutarco Elías Calles como la solución para pacificar a la nación (la  cual zozobraba entre asonadas, levantamientos de unos contra otros, ajusticiamientos). La fórmula de Calles consistía en la creación de un nuevo orden según el cual el poder pasaría de los caudillos a las instituciones.
En  el año de publicación de ese artículo, el tricolor era, en palabras del poeta: “un partido que durante medio siglo ha monopolizado el poder no por la violencia ni la dictadura militar o policiaca sino a través de un sistema hecho de calculados equilibrios, pesos y contrapesos”. Abundando sobre esos “pesos y contrapesos” Paz apuntaría: “La base del sistema mexicano (priista) es el control de las organizaciones obreras, campesinas y populares”. Ahora, se suman nuevas astucias en ese afán de perpetuarse en el poder, una de ellas es el uso de los programas sociales para condicionar el voto a su favor. (El caso más sonado y reciente, representativo de esta indignidad,  ocurrió en  Veracruz.)
En 1985 el presidente en turno, Miguel de la Madrid, se esforzaba en corregir la desastrosa herencia económica de su predecesor, José López Portillo, nacionalizador de la banca. Por cierto, Octavio Paz veía esta  medida, repuesta al derrumbe financiero, como una de las cimas desde donde avistar los alcances del autoritarismo; el error seguido por el exabrupto.  Todavía resulta pertinente recordar las  palabras del Nobel sobre  la   estatización de la banca: “No critico el acierto o el desacierto de la disposición gubernamental. Se puede discutir interminablemente sobre la medida, si fue necesaria o inútil, benéfica o nociva; lo que me parece vituperable es la forma en que se llevó a cabo. No hubo ninguna discusión pública y el cambio se impuso a la población por sorpresa. Fue una orden –y punto”.
Para explicarse la larga hegemonía del PRI Paz  recurre a la historia;  esta  avalaba su idea de que adolecíamos de una tradición democrática: “México no ha conocido nunca un régimen de partidos que de una manera pacífica se alternen en el gobierno”. Para fortuna nuestra las cosas ya no son así pero en aquel tiempo no era descabellado  perderse en el laberinto de la  sucesión histórica del autoritarismo: habíamos  brincado del tlatoani, al virrey, al caudillo, al PRI. Con la llegada de la democracia pusimos, aunque no del todo ni en todas partes, fin a ese sino.
La evaluación realizada por Paz fue moderada pero categórica. Moderada porque no ejerció de inquisidor, reconocía las bondades del PRI, había permitido la movilidad social y nos había ahorrado el terror de las dictaduras y de los regímenes militares. Pero era contundente en cuanto a su consideración de que el priismo tenía sus horas contadas; el PRI había sido instrumento del cambio social a costa de erigirse en obstáculo del cambio político.  En esto, pensaba Paz: “la responsabilidad del sistema es innegable: ha buscado el consenso y ha sido hostil a la expresión de las diferencias”. La brutal respuesta del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz al movimiento del 68 ilustra este punto.  Resultaba claro que si el PRI continuaba monopolizando el poder y cerraba las puertas a la pluralidad expondría al país a gravísimos riesgos: “Las soluciones autoritarias gastan a la autoridad, exasperan a los pueblos”.
De manera que democracia o estancamiento, tal era la disyuntiva en esa hora. El estancamiento, sostuvo Paz, “no sólo es inmovilidad sino acumulación de problemas, conflictos y agravios, es decir a la larga, convulsiones y estallidos.” 
Para combatir el autoritarismo, la corrupción e impunidad asociada a la interminable era del PRI  y prevenir disturbios sociales que a la larga sobrevendrían, Paz apostaba al cambio del partido en el gobierno por la vía democrática.  
El año de publicación de ese artículo nuestro país aún no conocía la prueba de fuego de toda democracia: la alternancia en el poder. Esta llegó, a nivel estatal, hasta 1989 con el triunfo de Ernesto Ruffo Appel  en Baja California Norte; y  a nivel federal en el 2000 con la victoria de Vicente Fox. Ambos fueron postulados por el Partido Acción Nacional.
No deja de ser curioso que sea ese mismo partido el que este año tenga por candidato a la presidencia de Nuevo Laredo a Carlos Canturosas, con fuertes probabilidades de poner fin a más de tres  décadas de dominio priista en la localidad. El próximo 7 de julio, día de las elecciones,  el mensaje de los neolaredenses a los priistas puede ser el siguiente: señores,  es momento de retirarse, su hora se ha cumplido.

lunes, 17 de junio de 2013

El cambio y el voto


Reducida a su mínima expresión, intuyó Octavio Paz, la democracia cabe en dos monosílabos: Sí o No. La elección como valor supremo: se acepta esto y se rechaza aquello.
El próximo domingo 7 de julio los neolaredenses votaremos para renovar presidente municipal y diputados estatales. Una encuesta elaborada por Sei Investigación de Mercados, publicada en El Mañana el pasado 5 de junio, arroja los siguientes resultados en las intenciones del voto para presidente municipal: Carlos Canturosas (PAN), 35%; Carlos Montiel (PRI), 24%; Everardo Quiroz (PRD), 1%; Indecisos, 40%.
Así las cosas, entre las múltiples opciones, para efectos prácticos, destacan dos: los abanderados del partido que ha gobernado, consecutivamente,  Nuevo  Laredo por casi 40 años, el PRI; y los  candidatos del Partido Acción Nacional.  Dicho de otro modo el ciudadano habrá de optar entre la continuidad y el cambio.
Como nunca antes,  la afortunada combinación del carisma de un candidato ciudadano, Carlos Canturosas,  desde la plataforma de un partido curtido en batallas electorales,  Acción Nacional, promete poner fin al dominio priista en la localidad.
Los albiazules lucen optimistas; el entusiasmo se advierte por doquier: en las redes sociales, en bardas de la ciudad, en charlas de sobremesa; un enunciado lo concita: “Súmate al cambio”. Pero son prudentes, saben que todas esas muestras de simpatías  son insuficientes: la decisión se dará el día de las elecciones y será el resultado de la suma del voto ciudadano.
Advierto dos enemigos a vencer: el abstencionismo y el miedo. Sobre el primero de ellos hay que insistir que en pocas ocasiones, como en las elecciones, nuestro civismo se pone a prueba. Porque lo que de ella resulte no será poca cosa: las personas (autoridad y legisladores) que habrán de labrar el futuro de la comunidad.
El destino de la ciudad debe importarnos del mismo modo que nos preocupa el futuro bienestar de nuestras familias. Enrique Tierno Galván, distinguido político español,  hizo notar que “todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad, que es el hogar público”. Los ciudadanos tenemos un arma para tomar las riendas de la ciudad: nuestro voto. Dicho de otro modo, con el voto ponemos un hasta aquí al mal gobierno.
La pregunta  que debemos hacernos es muy sencilla: ¿En todo este tiempo en el poder (vale repetirlo: casi cuatro décadas), los gobiernos priistas  han dado a los neolaredenses la seguridad,  los empleos, las oportunidades de desarrollo, la  calidad en los servicios públicos que demandan y merecen? Si la respuesta a esa interrogante es No, queda claro que lo que conviene es el cambio.
Y aquí es donde habrá que salvar el siguiente obstáculo: el miedo. Va desde  el recelo a perder el empleo a temer que sobrevenga el caos porque los nuevos no tengan la experiencia o la capacidad de los  de siempre. Todas las argucias en contra del cambio son patrañas. Ciudades vecinas, de la importancia de la nuestra: Reynosa, Matamoros, Victoria, Tampico (conste que sólo cito urbes tamaulipecas; pero el fenómeno se repite a nivel federal), han experimentado la alternancia en el poder y el mundo no se ha acabado.
Octavio Paz lo tuvo claro: "Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio."

De manera que si queremos el cambio, el próximo 7 de julio habremos de exigirlo a través de nuestro voto. En democracia, el cambio es posible a condición que se le demande por la vía del voto. Cambio y voto: no se dan el uno sin el otro. Voto y cambio van de la mano, el primero es la llave que abre las puertas del segundo.

Finalmente, no conviene echar en saco roto la siguiente reflexión de Sthepen Covey: "Si seguimos haciendo lo que venimos haciendo seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo."

lunes, 3 de octubre de 2011

García Márquez y Vargas Llosa



"Puta de poetas y novelistas" de ese modo se refería Octavio Paz a la Revolución. Frente a ella dos caminos: el culto o la crítica. Dos eminentes narradores latinoamericanos, nos recuerda Enrike Krauze, han encarnado esas actitudes:

Como tragedia y como farsa, los fantasmas redentores del poder y el dogma siguen rondando la vida latinoamericana. Ningún empeño por exorcizarlos se compara al de Mario Vargas Llosa. Su liderazgo intelectual y moral ha sido indiscutible. En sus obras, como expresó el comité que le otorgó en 2010 el Premio Nobel, Vargas Llosa ha construido una "cartografía de las estructuras de poder y el reflejo de éstas en la resistencia del individuo, en su rebelión y su derrota". Su tema central -su obsesión, su misión- ha sido la minuciosa y apasionada crítica de ese poder: el poder de los fanatismos de la identidad (racial, nacional, ideológica, religiosa) y el poder de los dictadores militares o revolucionarios, los "Chivos" del continente, a quienes detesta por razones casi genéticas. En ese sentido, su trayectoria contrasta con la de Gabriel García Márquez, el otro gran novelista latinoamericano en cuya obra no es difícil advertir una marcada veneración por el hombre fuerte a partir de la cual se comprende su prolongado servicio a la Revolución cubana y a su amigo, el redentor inmortal.

martes, 19 de abril de 2011

El olvidado asombro de estar vivos



Hoy se cumple otro aniversario luctuoso de Octavio Paz, el más grande de nuestros escritores. Es así que vienen a mi memoria estos versos suyos (pero tan míos):

…Las máscaras podridas que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
se derrumban por un instante inmenso y vislumbramos nuestra unidad perdida,
el desamparo que es ser hombres,
la gloria que es ser hombres y compartir el pan,
el sol, la muerte.
El olvidado asombro de estar vivos.
Y siempre viviré, no puede ser de otra manera, bajo su clara sombra... como la llama al aire.

.

lunes, 8 de marzo de 2010

Callarse a tiempo



“Blanca Varela es una poetisa que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta sabe callarse a tiempo” Así se expresó Octavio Paz de tan singular poeta. Paz fue una de las figuras clave en la evolución de Varela mas no la única; en París, a donde viajaría en 1949 en compañía de su esposo, el pintor Fernando Szyszlo, trabó amistad con André Breton, Jean Paul Sartre, Simon de Beauvoir, Malraux, Camus.

Blanca Varela (1926-2009) la más alta de las poetas peruanas de su generación fue también amiga y colaboradora de otro gran nombre de la lírica de su país, Emilio Adolfo Westphalen. Consiguió importantes premios literarios como el Octavio Paz, el Lorca, el Reina Sofía.

El que persiga “versos femeninos” que no busque a Blanca. La fuerza y la ferocidad de sus poemas la alejan de todo candor. Donde cualquiera otra ve motivo de arrobo en una rosa, Blanca detecta que “infecta la poesía con su arcaico perfume”. Los valores esenciales que cualquier fémina enarbolaría reciben el siguiente trato de Varela: “Hay algo que nos obliga llamar mi casa al cubil y mis hijos a los piojos”. En la tradición de César Vallejo formuló su Curriculum Vitae:

Digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora

A pocos días de conmemorarse el primer año de su fallecimiento recordaré (hoy al filo de las 7pm en la Biblioteca del Multidisciplinario de la UAT) a quien supo callarse a tiempo pero sólo para seguir diciéndonos. ¿La escuchan?

lunes, 8 de febrero de 2010

Delante de la luz cantan los pájaros


En 1975 Octavio Paz gestionaba con su editor en España, el catalán Pere Gimferrer, la publicación allende el Atlántico de la obra de un contemporáneo suyo pero rescoldo de otra época, “parece un hombre del siglo XVII”, sostenía Paz, el también poeta y amigo suyo Marco Antonio Montes de Oca.

Veinte años atrás Montes de Oca había publicado un largo poema dedicado a Octavio Paz bajo el título Contrapunto de la Fe del cual reproduzco este fragmento:

Colibrí, astilla que vuelas hacia atrás
y te detienes
y en picada avanzas
contra el pecho milenario del perfume:
en tus manos encomiendo
las generaciones todavía plegadas a mi carne,
las llamaradas de nieve en el diamante
y la coraza de súplicas que protege a la ruina
contra el definitivo polvo.
En tus manos y alas encomiendo
al siempre silencioso, al poeta
que rasga sus vestiduras hasta el hueso
y acoge a sus espectros
y les transmite nueva niebla
soplando una canción entre sus labios secos.
En tus manos encomiendo al niño marinero
que crece cuando le falta la piel
para tatuarse el perfil de cuanto sueña,
pues no le duele al revés del párpado
su propia carne viva,
ni el hombre al hombre,
ni la sal a las heridas del mar.
En cambio los niños sufren
cuando todavía vendados por un vientre,
sólo contemplan la luna
si su madre bosteza.


Marco Antonio Montes de Oca (1932-2009), para decirlo con sus palabras, eludió la moral de la usura. Escribió poesía por poco más de medio siglo. Penetrar la obra de Montes de Oca es adentrarse en una honda espesura. Hay que ser cauteloso y moverse sin prisa; la abundancia y esplendor del follaje podrían intoxicarnos. Pero, lo aseguro, nuestra paciencia será recompensada: en una rama leve, en un pájaro que duda entre el trino y el vuelo, en un mediodía que ya no puede más y explota en luz, ocurrirá el milagro.

El 8 de febrero de 2009 falleció este extraordinario escritor. Por esa razón al filo de las 19:00hrs en la Biblioteca del Multidisciplinario de la UAT dedicaré a su memoria la reunión de este mes del Círculo de Lectores, leyendo algunos poemas de su vastísima obra contenida en Delante de la luz cantan los pájaros.

Un día como hoy, señores, hace un año, murió un poeta: eso no ocurre a diario.

miércoles, 6 de enero de 2010

Soy porque somos



El flagelo del SIDA ha dejado una legión de huérfanos en Malawi, la mayoría de ellos también contagiados; si a la orfandad se le suma pobreza e ignorancia el resultado estremece. Lo anterior viene a cuento porque ayer vi el documental producido y conducido por Madonna, I am because we are, trasmitido por HBO, con participaciones notables como las de Bill Clinton y Demond M Tutu.

En cada rostro de esos niños africanos, pese a todo sonrientes y juguetones, hay una demanda no pronunciada: ¡Ayúdame! La cavilación es inminente: Algo esta podrido y ese hedor obnubila. No he sido el buen hombre que debiera. No he sido solidario.

La otredad fue una preocupación central en la obra de Octavio Paz. Si para Sartre el infierno eran los otros, Paz veía en ellos el elemento que nos dota de significado:
...
¿cuándo somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
...

***
El Círculo de enero. Acompáñenme el próximo martes 12 a eso de las 7pm en la Biblioteca del Multidisciplinario de la UAT a disfrutar la obra de un autor enemigo del adorno: Fabio Morábito.

miércoles, 15 de julio de 2009

Dedicatorias




En Octavio Paz, las palabras del árbol, Elena Poniatowska recuerda una línea que estampara el poeta en uno de sus libros, a finales de los 50, "A Elena Poniatowska, poeta y poesía", rezaba. "La juventud nos hace generosos con las dedicatorias", concluye la escritora, y nos regala esta anécdota sobre el mismo asunto:

Recuerdo que Salvador Elizondo, en la sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes, le escribió a una señora que, libro en mano, había esperado una cola interminable: "A Carmen, con un larguísimo beso", Ella palideció: "Ay, que barbaridad, no es para tanto, qué va a decir mi marido.


a.a

viernes, 10 de julio de 2009

Hembra de pelo en pecho



Los que la conocieron de joven, la recuerdan bella y distinguida; casó con Octavio Paz en 1937. Es de aquella época el siguiente recuerdo de Elena Garrro relatado por Rafael Solana:

... participó en un zipizape en un restaurante de la calle Bolívar cuando unos españoles que ocupaban otra mesa levantaron su copa al grito de ¡Viva Franco! Octavio se levantó de la que él ocupaba con su esposa, Elena Garro, ... y, en alto el vaso, pronunció un valiente y retador ¡Muera Franco! que desató la bronca; fueron a dar a la carcel y a al día siguiente La Prensa publicó en su contraportada una foto de Elena, fumando tras las rejas, con el título de "Hembra de pelo en pecho".

a.a

miércoles, 8 de julio de 2009

Donde se hacen las hostias



Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias...

Los versos son de Paz, la ilustración de Saudek.

miércoles, 17 de junio de 2009

Rossi y yo

En las doce sesiones al año del Círculo de Lectura que coordino en Nuevo Laredo hay dos fechas fijas: el mes de marzo dedicado a Octavio Paz y el de agosto a Jorge Luis Borges. Es mi modesto, y a caso inadvertido, modo de rendirles homenaje. Por lo demás, cualquiera que haya platicado conmigo de asuntos literarios sabe de la pasión que profeso a la obra de esos dos altos nombres.

Leyendo los renglones con que Cristhoper Domínguez Michael evoca su trato con Alejandro Rossi encuentro un feliz paralalelismo: la importancia que Paz y Borges tuvieron para Rossi. Rossi fue superior a mi en todos los sentidos. Uno de los rasgos de esa superioridad estriba en el trato directo que tuvo con los citados:

Quiero (expresa Domínguez Michael)... mencionar uno de los temas que a Rossi le obsesionaban, el de ser contemporaneo de Borges y de Octavio Paz. No me refiero a lo que ya se sabe, a que Rossi estuvo entre los primeros lectores de Borges ni a que asistió a sus conferencias en el Buenos Aires de los tempranos años 50... Tampoco agregaría yo nada a su conocida condición de haber sido uno de los pocos amigos íntimos de Paz. Más allá del mundo, el siglo: me refiero a la convicción problemática, propiamente filosófica, que para Rossi entrañaba el ser contemporáneo cabal de un par de clásicos (en este caso Borges y Paz) que le exigían (a él y de manera vicaria a su interlocutor), la más cuidadosa de las atenciones. Con ánimo comparativo y con afán de cartógrafo, a Rossi, le obsesionaba, en Borges, la novedad absoluta y, a la vez, el genio del anacronismo, la asociación entre una tradición inventada y la vanguardia como autobiografía. Frente a Borges, aparecía Paz, descifrando, con "el instante moderno", el acertijo horrible del siglo veinte.

Una obra se define por aquello que defiende y aquello a lo que se opone. Contra qué fue escrita la obra de Rossi, se pregunta Domínguez Michael, y a la vez, explora una respuesta: "contra el mediocre que se refugia en la actualidad, contra quien se rodea de presente y duerme en paz".

a.a

viernes, 27 de marzo de 2009

Jardín y laberinto



J. C. Lamber, crítico y poeta, fue el primer traductor del Octavio Paz al francés. Se conocieron en 1951, Lambert era uno de los veinteañeros allegados al movimiento surrealista en torno a André Breton. Paz ejercía de tercer secrteario, en una oficina muy modesta, de la embajada de México en París.

En un dilatado periodo, que va de 1952 de 1992, Paz sostuvo una vigorosa correspondencia con Lambert, la cual ha sido publicada por Seix Barral bajo el título Jardines errantes.

Abundan en el libro las prepupaciones y sugestiones de Paz por la traducción de sus obras al francés; así como consideraciones de índole personal, no hay que olvidar que sobre todo eran amigos. Pero también podemos encontrar reflexiones que importan a cualquiera sin distingo de tiempo ni espacio. Como estas:


Mi biografía (?) es bastante estúpida, como la de la mayoría de los hombres...mi verdadera biografía son mis poemas.

Para juzgar a un filósofo hay que situarlo frente a un poeta. Compare a Sartre ante Baudelaire con la pareja Heidegger-Hölderlin.

Sería bueno hacer de nuevo la apología de las dos artes supremas de la verdadera civilización: el jardín y la conversación.

En el amor nos olvidamos; en la amistad nos encontramos.

(A porpósito de la negativa de un artista indio a participar en un proyecto) Swaminathan atraviesa por una crisis. Después de haber aceptado con entusiasmo, ahora me escribe una hermosa y extraña carta -muy dentro de la tradición de la India) en la que me comunica que no se siente con autoridad ni fuerzas para opinar ni escribir. Nosotros decimos: the rest is silence. Partimos de la palabra. Los indios dicen: the rest are words. Parten del silencio.

(Sobre su boda con Marie José en enero del 66) Mañana nos casamos ante un juez indio -aunque ya lo estamos ante la luna, el sol, las montañas y aún, y más, los decretos del viento-... nos casamos el día 20 de enero, en el jardín, ante un juez indio, tres testigos -el embajador de Argelia, Sham Sal (un escritor) y krishen Khana (un pintor)- bajo un gran árbol de nim y en presencia de muchas ardillas, loros, milanos, águilas, cuervos, bulbules, hormigas, mirlos, lagartijas, y otros pájaros y bestias- los únicos invitados. Un matrimonio al aire libre como homenaje al amor libre

La muerte no afecta a los muertos sino a los vivos. En cierto modo esto es terrible: nadie puede olvidar que va a morir -ése es el acontecimiento que nos espía desde que tenemos conciencia- pero nuestra muerte no nos afecta -afecta a los otros.

a.a

lunes, 2 de marzo de 2009

Paz en La pléiade

La permanencia otorga el carácter de clásico. A más de una década de su fallecimiento se siguen publicando libros sobre Octavio Paz e incluso textos no recogidos en sus Obras Completas.

La última noticia sobre Paz me llegó por un comentario que cita Guillermo Sheridan en su blog. Resulta que las Oeuvres de Paz ya forman parte de la exquisita Bibliohthèque de la pleíade de Editions Gallimard (esta editorial, por cierto, es hija de la Nouvelle Reveu Francaise, de cuyo centenario me ocupé días atrás), compartiendo el honor con sólo tres autores más en lengua española: Cervantes, Lorca y Borges.

Hoy recordaré a Paz en la reunión del Círculo. Ni siquiera necesito seleccionar con premeditación algún pasaje, Paz no tiene desperdicio. Hago la prueba ahora mismo, tomo Las palabras y los días, abro al azar, y leo:

Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor intensidad, toda la poesía... Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.


a.a

domingo, 8 de febrero de 2009

solitarios, travesías



Pienso en un solitario. Pienso en Onetti ahora que leo el libro que Vargas Llosa le dedica y encuentro esta declaración de fe:

Hay un sólo camino. El que hubo siempre. Que el creador de verdad tenga la fuerza de vivir solitario y mire dentro suyo. Que comprenda que no tenemos huella para seguir, que el camino habrá de hacérselo cada uno, tenaz y alegremente, cortando la sombra del monte y los arbustos enanos.


Pienso en una travesía y en la postal que Octavio Paz fija al inicio de Jardínes errantes:

El mar Rojo es azul.
El cielo, en cambio, es rojo.

Hoy domingo, por la lectura de Vila-Matas doy con otro solitario, Raymond Roussel, y otra travesía, esta a los mares del sur:

Fue un hombre que vivió siempre en un lugar solitario, tan aislado como incomprendido, o sólo comprendido por los surrealistas, a los que él no comprendía. Su forma de ser parecía triste, pero él pensaba que llevaba una vida de frecuentes alegrías, ya que escribía sin parar, hasta la extenuación cada día. Navegando por los mares del Sur, recibió una carta de un amigo en la que le decía que le envidiaba por las puestas de sol que estaría viendo. Le respondió inmediatamente que no había visto ninguna, ya que trabajaba en su camarote y no había saido de él desde hacía semanas.


a.a

lunes, 26 de enero de 2009

Las palabras y los días


Las palabras y los días es una antología introductoria a la poesía y prosa de Octavio Paz. El prólogo y la selección son de Ricardo Cayuela Gally. El libro funciona como inmejorable primer puente entre el lector y la obra del Nobel.

Octavio Paz reflexionó sobre el amor y escribió un libro, La llama doble; y algunos versos, como estos:

...
En el jardín de las caricias
corté la flor de sangre
para adornar tu pelo.
La flor se volvió palabra.
La palabra arde en mi memoria.
...


En el Círculo de lectores que animo hay dos presencias deliberadas: Jorge Luis Borges y Octavio Paz. Marzo es el mes en el que suelo ocuparme del último, así que, desde ya, anuncio que será Las palabras y los días el libro del que charlaré en el tercer mes del año.

Espero con mi vida honrar estos versos de Paz: "Yo andaba por el mundo. Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire:".

Al año de su muerte, Alejandro Rossi, amigo muy cercano a Paz, le recordó con estas palabras: "Algo sucedió en México, algo grave y definitivo sucedió cuando Octavio Paz empezó a escribir". Tenía razón.

a.a