Mostrando entradas con la etiqueta Centenario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Centenario. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de marzo de 2010

Centenario: El patriarca de San Pedro de las Colonias



No transcurrirá este año sin visitar San Pedro de las Colonias, Coahuila. Dos poderosos motivos me impelen a hacerlo. Por una parte un par de queridos amigos se han mudado a ese lugar (Cornelio y Jesús: los abrazo y espero verlos pronto); por la otra, conocer la casa donde vivió Francisco I. Madero.

Suele olvidarse, nuestra Revolución se fundó en un libro: La sucesión presidencial en 1910. Enrique Krauze me ha enseñado a admirar a su autor :

Navidad de 1908. En el pequeño segundo piso –casi un tapanco– de su casa en San Pedro de las Colonias, Coahuila, un hombre hojea el primer ejemplar del libro que ha escrito febrilmente durante algo más de tres meses. Con él se ha propuesto “calmar, orientar y encauzar definitivamente la ansiedad de su patria”. Sometido a una rigurosa dieta vegetariana, acosado por las jaquecas y los ataques oftálmicos, luchando contra lo que él mismo llama “el yugo de los instintos”, el ciclo completo de preparación y ejecución del libro le ha llevado más de un año. Lo comenzaba a escribir al despuntar el alba. Algunas noches, cuando el sereno recorría las calles balanceando su linterna, el hombre seguía escribiendo en un cuaderno escolar de 22 por 17 centímetros y rayado gris. Sólo en momentos de fatiga extrema se colocaba su casco Sarakoff, descendía al mundo de los humanos y recorría a caballo, como lo había hecho durante tantos años, los campos labrantíos de su hacienda. Sus peones lo saludaban con una mezcla de familiaridad y reverencia. No era sólo su exigente patrón sino su médico de cabecera, su protector material, su consejero espiritual. Nieto de un fundador de incontables empresas y bíblicas familias, él también habría querido ser un gran patriarca pero la naturaleza le había vedado, a él o a su esposa, la posibilidad de serlo. Ante la paternidad denegada, su reacción natural fue asumir una paternidad universal. Llevaba el nombre de dos santos fundadores, el de la caridad y el de la acción, y en su apellido había una reminiscencia del Calvario: Francisco Ignacio Madero.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Revolución: El número de muertos

Letras Libres se ha dado a la tarea de reflexionar sobre el Centenario y el Bicentenario. (Por si alguno de mis lectores vive Dubai, aclaro: Centenario de la Revolución y Bicentenario de la Independencia, mexicanas.) No estarán todas las voces, empeño por lo demás innecesario, vano e imposible; pero sí algunas, y muy acreditadas: Aquí va la primera.


Entre los desmitificadores de la Revolución los hay quienes niegan que las bajas humanas sumaran el millón. Otras desgracias, y no las balas, como la gripe española, fueron causa, dicen, de la mortandad. A este respecto opina Jean Meyer:

El famoso millón de muertos nunca lo pudimos contabilizar, y creo que no va a ser fácil hacerlo. Efectivamente ahora se ha puesto muy de moda decir que la gripe española mató más gente. Yo creo que la historia de esa epidemia sí se podría escribir, porque hay registros de defunciones, al menos en la ciudad de México. Lo que pasa es que la gente considera que la etapa violenta de la revolución termina en 1919 o cuando se rinde Villa. No: hay que meter la Cristiada, que costó 250 mil vidas, no sólo de combatientes sino de civiles, víctimas de los daños colaterales.



Nota 1: salvo mención en contrario todas las opiniones vertidas sobre estos asuntos tendrán por fuente la revista citada.

Nota 2: Les ahorraré la fatiga de leer mis garabatos y reproduciré estos comentarios tal cual, acompañados por el nombre del autor. Mi poco arte consistirá solamente en seleccionar los párrafos que estime oportunos.