lunes, 12 de septiembre de 2011

El dolor y el olvido



Los pesares nos destruyen o se destruyen, aseguraba sir. Thomas Browne. Y abundaba:

"Llorar hasta volverse piedra es fábula: las aflicciones producen callosidades, las desgracias son resbaladizas, o caen como la nieve sobre nosotros; lo cual, sin embargo, no es un infeliz entumecimiento. Ignorar los males venideros, y olvidar los males pasados, es una misericordiosa disposición de la naturaleza, por la cual digerimos la mixtura de nuestros escasos y malvados días; y, al no recaer nuestros liberados sentidos en hirientes remembranzas, nuestras penas no se mantienen en carne viva por el filo de las repeticiones".

sábado, 10 de septiembre de 2011

¿Còmo es que los judíos son más listos que el resto?




Tengo dos maneras de responder... si uno se agarra a patadas con un perro, seguro que estará más atento y será más listo que tú... a nosotros (el que habla es judío, se entiende) llevan dos mil años dándonos patadas por todas partes. No es que seamos más listos; es que estamos más atentos. Y mi otra respuesta es la del cuento que trata sobre el irlandés y el judío. ¿Cómo es que eres más listo?, le pregunta el irlandés al judío. Bueno, es que comemos un determinado tipo de pescado, le responde el judío. De hecho, tengo uno aquí mismo, añade, y se lo enseña al irlandés. Mierda, dice el irlandés, cuánto me gustaría comerme ese pescado. Hecho, dice el judío. Dame diez morlacos. Y le da el pescado. Entonces, el irlandés lo mira y le dice. Caramba, si no es un pescado. Es un arenque. Y el judío le dice: ¿Lo ves? Ya empiezas a ser un poco más listo.

(Tomado de "La versión de Barney", de Mordecai Richler.)

jueves, 1 de septiembre de 2011

En el mes patrio



... versos de José Emilio Pacheco:

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

lunes, 29 de agosto de 2011

Sobre el oficio de escribir



Me acabo de enterar, la FIL premia este año el talento de Fernando Vallejo. Me alegra que se reconozca el trabajo de este autor tan entrañable como provocador. Aqui sus palabras sobre el oficio de escribir:

Casi nadie sabe el oficio de escribir, y los pocos que lo saben no lo enseñan. Manuel Mujica Láinez o Carpentier, por ejemplo, no le enseñaron nada a nadie. E hicieron bien, ellos estaban ocupados escribiendo, y el que no sepa escribir que se joda.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Una sola sombra larga



"Una sola sombra larga" es el título del primer capítulo de "El ruido de las cosas al caer", de Juan Gabriel Vásquez, procede de un Nocturno de José Asunción Silva; el siguiente:

Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida,
Como si un presentimiento de amarguras infinitas,
Hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
Por la senda florecida que atraviesa la llanura
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectadas,
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban,
Y eran una,
Y eran una,
Y eran una sola sombra larga
Y eran una sola sombra larga
Y eran una sola sombra larga...
Esta noche
Solo; el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma por el tiempo, por la tumba y la distancia,
Por el infinito negro
Donde nuestra voz no alcanza,
Mudo y solo
Por la senda caminaba...
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida,
Y el chillido
De las ranas...
Sentí frío; era el frío que tenían en tu alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas,
Era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte
Era el frío de la nada,
Y mi sombra,
Por los rayos de la luna proyectada,
Iba sola,
Iba sola,
Iba sola por la estepa solitaria
Y tu sombra esbelta y ágil
Fina y lánguida,
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de murmullos de perfumes y de músicas de alas,
Se acercó y marchó con ella
Se acercó y marchó con ella...
Se acercó y marchó con ella...¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con
[las sombras de las almas...
¡Oh las sombras que se buscan en las noches de tristezas y de lágrimas!...

jueves, 18 de agosto de 2011

Nosotros




En "Señales que precederán al fin del mundo", de Yuri Herrera, se cuenta la historia de una chica que cruza ilegalmente la frontera. Inevitable resulta su careo con la autoridad del otro país y estas son sus palabras:

Nosotros somos los culpables de esta destruccón, los que no hablamos su lengua ni sabemos estar en silencio. Los que no llegamos en barco, los que ensuciamos de polvo sus portales, los que rompemos sus alambradas. Los que venimos a quitarles el trabajo, los que aspiramos a limpiar su mierda, los que anhelamos trabajar a deshoras. Los que llenamos de olor a comida sus calles tan limpias. Los que trajimos violencia que no conocían, los que transportamos sus remedios, los que merecemos ser amarrados del cuello y de los pies; nosotros, a los que no nos importa morir por ustedes, ¿cómo podía ser de otro modo? Los que quien sabe qué aguardamos. Nosotros los oscuros, los chaparros, los grasientos, los mustios, los obesos, los anémicos. Nosotros, los bárbaros.

viernes, 12 de agosto de 2011

Saldos de una rifa de pueblo cuando agoniza el verano



Basta de sentirnos especiales; no lo somos en absoluto, parece decirnos Javier Marías en Los enamoramientos. No se nos elige por particularmente extraordinarios sino porque era lo que había, y a otra cosa. Leamos:

No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aún así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos lo que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano.